Aunque Cúcuta pasa por tiempos de austeridad, el municipio sigue pagando por guardar viejos vehículos chatarra sin ningún valor comercial.
Los carros se acumulan por toneladas en un lote privado custodiado que cobra 14.200 pesos por día por cada carro y 7.100 por moto.
Los autos que llegan a ese cementerio son aquellos que completaron más de 365 días sin ser reclamados por sus dueños, que prefirieron abandonarlos por no pagar costosas multas de tránsito.
El tema fue puesto nuevamente este lunes al tablero por el concejal Alexander Salazar, quien durante el control político efectuado a la Dirección de Tránsito de Cúcuta, conminó al gobierno local a tomar una pronta determinación.
Según Salazar, es preocupante la situación, toda vez que el Concejo ha hecho un control político frente a ese tema.
“Cada vehículo que está en ese parqueadero genera día a día un cobro que finalmente terminarán pagando los cucuteños con sus impuestos”, indicó.
En el parqueadero hay unas 5.100 motos abandonadas y más de 200 carros chatarra, y según Salazar, la lentitud en la entrega o remate de esos vehículos ponen al municipio en riesgo de demandas, como la que hicieron los sucesores del parqueadero Los Coches, quienes le ganaron al municipio un laudo arbitral por 24 mil millones de pesos.
Sobre el tema, el secretario de Tránsito, José Luis Duarte Contreras, prefirió aún no referirse.
No obstante, dijo que la administración está estudiando la manera de chatarrizar estos autos.
El 15 de agosto de 2014 el secretario de Tránsito de la época, Néstor Javier Ardila Lozada, informó que iniciaría el remate de los vehículos que llevaran más de 1 año de abandono dentro de los parqueaderos que contrató Donamaris Ramírez, pero el remate sigue en veremos.
La razón —dijo Ardila— es que muchos de los autos y motos abandonadas son de matriculas venezolanas, lo cual impide que pueda aplicarse ‘Ley de Patios’, (Ley 1730 del 29 de julio del 2014), surgida como fórmula para acabar con el cúmulo de vehículos abandonados. La Dian debe nacionalizar los autos abandonados, para que luego sean declarados en abandono.
*La Opinión
