A poco tiempo de cumplir seis meses en su labor de guía de los jóvenes barristas de Antonia Santos, Los Olivos, Cerro Norte, y sus alrededores, y tras haberse ganado la confianza de esta población que meses atrás era un problema para su comunidad, el sacerdote católico Jhon Freddy Hernández, ahora le apunta a la sensibilización de los vecinos, que aún no ven con buenos ojos el proceso comunitario que adelanta.
“A principio del año, cuando les abrí a los muchachos las puertas del Centro Juvenil Dos Bosco, o del oratorio, la gente estaba reacia a esta iniciativa y me decían que tuviera mucho cuidado. En poco tiempo hemos logrado ayudar a estos jóvenes a enderezar su camino y ya 12 de ellos están validando la primaria y el bachillerato y eso es una gran ganancia”, explicó el sacerdote salesiano.
Aunque una pequeña parte de la comunidad avala su labor y ve con buenos ojos esta iniciativa, aún hay unos que no creen en las promesas de cambio de los jóvenes barristas.
“Llevamos un trabajo muy grande con los muchachos, por lo menos el tiempo que pasan en el oratorio son diferentes, dejan sus problemas atrás y se relajan”, explicó Hernández. “Ahora nuestro reto es llegarle a la comunidad y convencerlos de que ellos son parte del cambio, y que no pueden seguir estigmatizando a estos jóvenes”, dijo.
Mediante alianzas con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y la Policía ha realizado charlas sobre consumo de sustancias alucinógenas y proyectos de vida, y asegura que poco a poco va logrando su cometido con los muchachos: sacarlos del abismo de las drogas y la delincuencia.
Esta semana Hernández realizará una reunión con los líderes de Estoraques y los sectores aledaños para proponerles construir una red de ayuda que les permita darle la mano a estos jóvenes.
La Opinión
