Aunque para muchos fuera cosa menor el caso denunciado por Alicia Cárdenas, madre de Nicol García, quien se queja porque a su hija no le permiten profesar su religión en la Escuela Normal Superior María Auxiliadora —sede primaria— el Ministerio de Educación le dio toda la importancia.
El máximo rector de la educación conceptuó que la Constitución Nacional consagra la libertad de cultos y define que Colombia es un Estado laico y que en ese sentido toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión.
Además explicó que los colegios deben impartir educación garantizando que en todas las políticas institucionales, los ambientes de aprendizaje en el currículo y en los manuales de convivencia la religión, independientemente de cual haya, sea respetada y no sea una razón para el hostigamiento o segregación en los colegios.
Olga Lucía Zárate Mantilla Coordinadora de Programas Transversales Competencias Ciudadana del ministerio, dijo que “es pertinente recordar a las instituciones oficiales y privadas que la educación es un derecho y un servicio público, por lo cual a los niños y adolescentes, sin importar su orientación sexual o identidad de género, se les debe brindar las mismas oportunidades de acceso, cobertura y calidad en procura de garantizar sus derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional.
El alcalde César Rojas dijo que este caso es una llamada de alarma para que se revisen todos los manuales de convivencia de los 5 colegios concesionados a sociedades religiosas.
Para Enrique Pertuz, de la Red Departamental de Defensores de Derechos Humanos, como la Iglesia Católica inculca en los colegios que administra sus creencias, los estudiantes también divergen de esas ideas y tienen sus propias interpretaciones en la religión.
Pertuz dijo que eso hace parte del discenso normal que hay en una escuela y consideró que a Nicol se le está violando el derecho a la libertad de expresión y de culto.
El defensor de los derechos humanos dijo que la niña puede impartir su creencia a los demás, más cuando es un colegio público, donde se supone que es el lugar para debatir.
La Opinión consultó a la rectora del colegio Ebenezer, Elizabeth Márquez, una entidad privada de la comunidad protestante-evangélica, quien dijo que la religión de cada cual es altamente respetable, pero “si el estudiante pertenece al colegio Ebenezer no puede promulgar sus propias creencias”.
La Opinión
