Para que haya paz se deben considerar las particularidades de cada territorio. Es una de las necesidades sobre las que enfatizó Roberto Menéndez, jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (Mapp-Oea).
Así mismo, recalcó la importancia de analizar tanto la seguridad como el desarrollo en cada región.
En el transcurso de la ponencia presentada en el VII Congreso de Derechos Humanos, señaló que para poder establecer una política de seguridad rural y urbana hay que entender que gran parte de las dinámicas de violencia se relaciona con la rentabilidad de economías ilegales como el contrabando, la cadena del narcotráfico, la minería criminal y la extorsión.
“Estoy seguro de que la mayoría de colombianos quieren la paz”, dijo. “Lo que pasa es que no saben cuál paz es la que quieren...”
Agregó que Colombia debe crear condiciones para la finalización del conflicto armado que involucren en su totalidad a las víctimas de la violencia, es decir, llegar a un consenso satisfactorio entre lo que ellas quieren y lo que el gobierno plantea.
“La pedagogía de la paz no puede confundirse con publicidad”, reiteró, a la vez que afirmó que educar para la paz debe ser una estrategia del gobierno que permita la conciliación con el fin de que no se origine un nuevo proceso de revictimización.
El diagnóstico territorial es parte importante en la construcción de las políticas que se establezcan, ya que de ello depende el futuro del postconflicto.
“Colombia está preparada para crear condiciones para la finalización del conflicto armado así como lo han hecho otros países de Latinoamérica”, concluyó.
Valentina Restrepo | Practicante de periodismo
