A miles de kilómetros de su natal Cúcuta, cumpliendo jornadas de trabajo y retornando a su hogar en las frías noches alemanas, Nelly Esperanza Peñaloza Bautista se preparó para recibir a un barco que para ella tiene un significado que trasciende más allá de una simple embarcación.
Es el ARC Gloria, el buque escuela de la Armada de Colombia que navega por los mares del mundo llevando consigo la bandera y la cultura del país.
El navío llegó el 19 de septiembre a Hamburgo, Alemania. Nelly Peñaloza estuvo allí en primera fila para recibirlo. Sin embargo, no fue la primera vez. En 2024 recibió a la tripulación en Kiel, un puerto ubicado a unos 85 kilómetros de Hamburgo.
“Se siente que Colombia está cerca de uno”, señala al recordar el significado que tuvo para ella encontrarse con el buque en 2024.
En aquella ocasión fue la primera profesional oficial de reserva del Ejército en embarcarse en el extranjero. Tras dos años, la historia se repitió. En la permanencia del buque en la costera ciudad de Hamburgo prestó su apoyo en una serie de actividades adelantadas por la representación diplomática colombiana.
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Una vocación que viene desde casa
El vínculo de la cucuteña con las Fuerzas Militares no nació en Europa. Cuenta que desde su familia siempre ha existido cercanía con la institución y que alguna vez deseó ser oficial de las armas.
Peñaloza estudió Administración de Servicios de la Salud en la Universidad Francisco de Paula Santander de Cúcuta y cursó una maestría en Derechos Humanos.
Por intermedio de su profesión consiguió la manera perfecta de apoyar a las Fuerzas Militares. Hace siete años comenzó como profesional oficial de reserva en la que civiles con formación universitaria se capacitan sobre la vida militar en el fuerte de Tolemaida y prestan servicios a la institución, sin recibir ningún tipo de beneficio económico.
Aunque ostenta el rango de teniente, su día a día en tierras alemanas en donde se encuentra desde hace dos años y nueve meses se desarrolla sin el uniforme. Sin embargo, esta distancia no impidió que su vocación se desvaneciera, por el contrario, se ha mantenido activa desde el exterior.
Al definir sus labores como integrante de la reserva dice de manera concreta: “acercamos a la sociedad civil con la Fuerza Pública”.
Una de esas acciones se reflejó luego del terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto. La nortesantandereana colaboró en la consecución de ayudas humanitarias en Alemania para los damnificados en los departamentos golpeados por la destrucción.
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Un barco que se convierte en punto de encuentro
Después de atracar en el puerto y de que se hiciera el protocolo diplomático, las puertas del ARC Gloria, el buque escuela de la Armada de Colombia, se abrieron para recibir al público, tanto local como de colombianos residentes en Alemania y países cercanos.
Los asistentes pudieron recorrer el navío escuela y así conocer qué hacen los cadetes que adelantan su formación como oficiales y grumetes, quienes se preparan para ser suboficiales de la Armada Nacional.
La tripulación está compuesta por hombres y mujeres. A pesar de todo, para Nelly Peñaloza no es un simple barco, es un punto de encuentro. Por esto, mientras permaneció en Hamburgo, ella gestionó para que colombianos residentes en Alemania asistieran a un evento cultural.
La programación contempló expresiones de varias regiones del país. Esos grupos ofrecieron demostraciones de sanjuanero, currulao y una comparsa del tradicional Carnaval de Barranquilla, con marimondas.
Varios artistas colombianos radicados en Alemania participaron. Una joven tocó el violín y un costeño brindó un espectáculo de música tropical.
El propósito, según explica la profesional, es que quienes viven la experiencia en el buque escuela Gloria se puedan encontrar con sonidos y expresiones propias del país.
Como si fuera poco, la cucuteña también estuvo encargada de coordinar la llegada de estos grupos a la ceremonia especial en el buque insignia.
Sobre esa tarea, precisa que la convocatoria y presencia de estos grupos integrados por civiles buscaba aportar en el encuentro en el interior del buque.
Los estudiantes que integran la embarcación también tuvieron a cago muestras culturales. La escena que hace dos años llegó a Kiel, se repitió en Hamburgo, extranjeros y connacionales encontraron en Europa algo de su tierra.
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Mensajes que cruzan el océano
Entre las actividades que coordina la oficial se encuentra el ‘correo de la gratitud’, iniciativa que permite a colombianos visitantes del buque con familiares en la Fuerza Pública escriban cartas a los uniformados. Los mensajes se recopilan y se entregan en las unidades militares a las que se encuentran adscritos.
En opinión de la cucuteña, el programa es especial. En la anterior visita del buque, conectó a uniformados que prestaban sus servicios en distintas regiones, incluido el Catatumbo.
Simbólico intercambio
En conmemoración a los 50 años de los profesionales oficiales de la reserva, Nelly Esperanza Peñaloza entregó una moneda al capitán de navío, Héctor González, comandante del ARC Gloria, como intercambio simbólico entre el Ejército y la Armada.
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Dos años de espera
Nelly Esperanza Peñaloza se reencontró con el buque, en otro puerto y con nuevas misiones. La agenda incluyó la moneda conmemorativa, el ‘correo de la gratitud’ y el acompañamiento a las actividades culturales y el encuentro con colombianos que construyen su camino lejos del país.
En la experiencia de 2024, durmió a bordo del Gloria -conocido como el embajador flotante de Colombia en los mares del mundo- y esta vez lo repitió.
Para una mujer que alguna vez soñó con ser oficial de línea y que encontró en la reserva profesional una forma de servir, es algo inesperado estar nuevamente en él. “Nunca imaginé que su llegada pudiera causar tanta emoción”. Describe que algunos lloraron en su despedida, otros cantaron o simplemente divisaron un barco que parecía traer en él una parte del país.
El Gloria volvió y Nelly Peñaloza estuvo ahí, luciendo de manera pulcra su uniforme, gestionando las cartas y, sin duda, recordando a Cúcuta. Mientras el embajador de Colombia en los mares del mundo siga su recorrido, la cucuteña esperará con ansias el regreso de una parte de su tierra.