Además del grave problema de contaminación ambiental por el que atraviesa el barrio La Cabrera, por el canal que recoge las aguas negras y los residuos de todos los sectores de la Comuna 10, la comunidad denunció otro problema que pone en riesgo su seguridad.
Se trata de la inseguridad, que desde hace algunos años se enquistó allí y los habitantes se tuvieron que acostumbrar a vivir con esa problemática. Una fuente, que pidió no ser identificada, señaló que, “La Cabrera se convirtió en el hogar de los habitantes en condición de calle, quienes son los principales responsables de los robos en la zona”.
Sin ir más lejos, durante la Semana Santa, “se robaron 20 tubos en la parte del canal, y aparte de que eso era lo único que descongestionaba un poco los malos olores, los tubos conectaban al canal con las aguas negras de los otros barrios” mencionó el residente.
Sin alumbrado público
Un factor que multiplica las oportunidades de los habitantes de la calle para cometer estos actos delictivos, es el mal estado del alumbrado público, pues -según la comunidad- “esto de noche es muy oscuro y permiten que se cometan atracos y el consumo de sustancias alucinógenas en la zona”.
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Juan Felipe Arias, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) señaló que desde la administración de Jairo Tomás Yáñez, “hemos venido solicitando a la Alcaldía de Cúcuta y al Consorcio de Alumbrado Público SJC, pero no han dado ninguna solución”
En este barrio hay muy pocas luminarias en buen estado, porque los habitantes de la calle y algunos residentes del barrio estarían dañando a propósito los postes de luz, haciendo que La Cabrera se quede a oscuras.
Con albergue incluido
Las personas en condición de calle se asentaron en el barrio desde hace mucho tiempo, refugiándose en una casa que antes funcionaba como un taller de motos, que está abandonada. Allí (explicó uno de los residentes) “duermen durante el día y consumen sustancias alucinógenas en las noches antes o después de cometer sus fechorías”.
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La casa, que según dijo la comunidad tiene una capacidad para 20 personas, se llenó por tantos habitantes de calle que duermen allí, e incluso, algunos les toca pasar las noches afuera de la vivienda.
Esto para los habitantes de La Cabrera es una situación preocupante, sumado a que en caso de pasar cualquier acto delictivo, la comunidad se tiene que comunicar con el Comando de Atención Inmediata (CAI) del parque Colón, y la Policía llega cuando ya no hay nada qué hacer.
Cabe destacar que La Opinión buscó al Consorcio de Alumbrado Público SJC para conocer si La Cabrera se encuentra dentro de los proyectos que la entidad está ejecutando, en donde informaron que en ese sector no fue considerado para los nuevos proyectos.
Redacción: Nicolás Mojica
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