El secretario de Gestión del Riesgo de Desastres de Cúcuta, Felix Muñoz, responsable de atender emergencias dijo que la Alcaldía agotó todo el recurso para 44 personas (22 son niños) deportadas por Venezuela que invadieron una calle donde viven.
Según explicó, ya se han buscado las alternativas para atender la emergencia, y de hecho la Unidad Nacional para la Atención del Riesgo la atendió, pero los deportados han hecho solicitudes que no puede satisfacer.
Los deportados dicen que no saldrán de una calle de la que se apoderaron, junto a las instalaciones del Centro de Migraciones de Cúcuta, hasta que el gobierno no les entregue un lote o una casa, porque no tienen donde vivir.
“Hicimos todos los esfuerzos, queremos decirles que les queremos ayudar, y de hecho a unos jefes de hogar se les ubicó en unos trabajos, pero no podemos darles casa”, dijo.
El secretario informó que está entre la espada y la pared, porque la comunidad del barrio Pescadero se ha quejado en múltiples ocasiones, porque se sienten atrapados en sus viviendas, no pueden hacer uso de la calle y nadie quiere arrendar o comprar sus viviendas, debido a la invasión de la calle.
Mauricio José Franco, secretario de Seguridad Ciudadana, indicó que hace casi un mes se hizo la última reunión con estas personas y que hubo un compromiso de que quien fuera ubicándose laboralmente iba saliendo de la calle.
A las autoridades les preocupa que se diga que se está afectando a la comunidad vulnerable al sacarlos, pero a ellos ya se les atendió una emergencia, que se cumplió desde el año pasado, pero también se está afectando a otro segmento de la población.
“No quiero, ni puedo sacarlos, la decisión la toma Gobierno, pero toda ayuda se agotó”, insistió.

Los deportados viven en difíciles. Hernando Córdoba, uno de ellos, dijo que desde ayer empezó a pedir dinero, porque hace más de un mes terminó su contrato.
Ana Belén Socha, residente del barrio Pescadero, dijo que siente mucha tristeza, pero que tiene que pedirle a la comunidad y a la Alcaldía de Cúcuta y fundaciones, que no lleven más cosas para ayudar a los deportados, porque se acostumbró a esa comunidad a mendigar.
Muñoz dijo que ellos han recibido muchas cosas y que en la calle la gente ha sido muy solidaria, pero esto ha dado pie para que los deportados encuentren la manera de sobrevivir pese a estar en la calle.
Hoy en la mañana las autoridades buscarán reunirse para definir qué se hará con esas personas; sin embargo, precisaron que definitivamente, es un problema no encontrar su reubicación.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) informó que ha brindado acompañamiento psicosocial, alimentación y atención a los niños, pero muchos padres no han querido que sus hijos descansen por las noches en sus instalaciones.
*La Opinión
