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Cúcuta
Un impulso para olvidar el flagelo de la guerra
54 víctimas de la guerra se graduaron  de mercadeo y belleza en la Unidad de Víctimas.
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Lunes, 1 de Agosto de 2016

Adelaida Ramírez* es una de tantas cucuteñas que se ha ido de la ciudad en busca de oportunidades y le ha tocado regresarse con la cabeza abajo por el horror de la guerra.

En 2010, se fue a vivir al Cesar con su familia, con la ilusión de que trabajando en comidas y pesca los sacaría adelante, pero no le fue como esperaba por las condiciones económicas de ese departamento.

“Como en mi casa había una parte que faltaba entechar, por el 2013 llegaron unos tipos que se metieron a mi casa a violarme y me amenazaron con matar a mis hijos que dormían en la habitación contigua” cuenta con voz entrecortada Ramírez.

Con 45 años y un embarazo de alto riesgo,  la mujer se devolvió para Cúcuta “con una mano adelante y otra atrás” dijo, pues cuenta cómo fue señalada por su familia y sus allegados.

“El proceso de mi embarazo fue terrible, llegué a aguantar hambre y mi familia me juzgó por mi edad”, dijo Ramírez.

De la violación, nació una niña que hoy en día es su motor, lo que impulsó a Ramírez a apostarle a la gastronomía y soñar con montar su propio negocio para seguir adelante y dejar atrás este amargo episodio.

Desde que llegó a la ciudad ha contado con el apoyo de entidades gubernamentales con las que ha podido relacionarse con personas con historias como la suya, que han hecho que quiera formar su propio grupo de mujeres líderes y empoderadas.

Actualmente Ramírez acaba de graduarse de una de las capacitaciones que están ofreciendo a las víctimas del conflicto armado en el Centro Regional de Víctimas en Atalaya.

“Los cursos son continuos y están estipulados dentro del plan de desarrollo y de ellos saldrán unidades productivas donde montarán su propio negocio” dijo Omaira González, secretaria de Posconflicto.

Junto a ella, 54 víctimas más recibieron su diploma por el curso de mercadeo y belleza que obtuvieron gracias a la alianza entre la Secretaría de Posconflicto y el Sena.

“Lo que más me motivó fue que en la ludoteca me permitieron dejar a mi hija mientras hacía el curso de mercadeo, por ahora solo quiero estar tranquila y poder superarme poco a poco”, concluyó Ramírez  quién se graduó de mercaderista. 

Valentina Restrepo | Practicante de periodismo

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