Reunidos en la nueva y abandonada plazoleta de comidas en El Malecón, las secretarías de Gobierno, Planeación y funcionarios del Área Metropolitana llegaron por fin a un acuerdo con los caseteros que invaden el espacio público.
Las autoridades se comprometieron a efectuar unos cambios en los diseños del proyecto de las nuevas casetas y de esa manera los caseteros aceptaron reubicarse, previo el cumplimiento de las autoridades.
Según el secretario de Gobierno, Óscar Gerardino, “hay un compromiso de las personas que están en las carpas de comidas de trasladarse a estos locales”.
Lo que se busca es que esta nueva plazoleta sea un sitio agradable a los visitantes y que haya uniformidad en los espacios y en el mobiliario, para dar una imagen bonita al lugar, dijo Gerardino.
De acuerdo con el secretario de Planeación, Orlando Joves, se mejorarán los accesos, como escaleras o rampas, se adecuarán unos mesones y la iluminación en los locales, así como parte de la conexión de los servicios públicos.
Agregó Joves que la alcaldía está haciendo unas apropiaciones presupuestales por 60 millones de pesos para terminar el proyecto y entregar la obra.
Según los secretarios esta obra estaba inconclusa, por lo cual no había sido ocupada, pese a que el exalcalde Donamaris Ramírez ya había sorteado las ubicaciones de los vendedores en los nuevos locales.
Tan pronto se implementen las obras, los caseteros deberán despejar un parqueadero cercano que invadieron.
Similar proceso se logró con los caseteros que invadieron hace más de 30 años Natilán, que aceptaron trasladarse cuando los nuevos locales tengan servicio de acueducto y energía.
En el caso de los ocupantes de Natilán las autoridades esperan concretar la culminación del Paseo Rojo y Negro, luego de que se demuelan las casetas del sector.
Los caseteros se comprometieron a no volver a invadir los andenes de la ciudad tan pronto se trasladen a los nuevos locales.
En cuanto al pago por el uso del espacio, la alcaldía aún no decide la forma como el municipio entregará las casetas. Los vendedores deberán cuidar el entorno y pagar vigilancia.
*La Opinión
