Colombia tiene por delante enormes desafíos: reconstruir las regiones afectadas por el terremoto, recuperar el crecimiento económico, generar empleo formal de calidad, reducir la pobreza, fortalecer sus finanzas públicas y asegurar la energía que necesitan los hogares, comercios e industrias.
Cada uno de esos retos exige recursos, inversión y capacidad de ejecución. En ese contexto, el estudio ‘Futuro de los hidrocarburos en Colombia: una mirada cuantitativa’, elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor EU, analiza cuánto puede aportar la industria de hidrocarburos a las finanzas públicas en distintos escenarios hacia 2050.
Lea además: Reactivación, innovación y futuro, las grandes conclusiones del 30° Congreso Nacional de Anato
Los resultados fueron presentados por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, integrado por las Asociaciones Colombianas de Geólogos y Geofísicos de la Energía (Acggp), de Petróleo y Gas (ACP) de Ingenieros (Aciem), de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet), de Gas Natural (Naturgas) y la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol).
De acuerdo con el presidente de la ACP, Frank Pearl, el estudio plantea cuatro escenarios que no son pronósticos, sino trayectorias posibles. Resaltó que Colombia puede mantener una industria de hidrocarburos dinámica, con un papel especialmente relevante del gas natural y los proyectos costa afuera, mientras avanzan las energías renovables, el almacenamiento, la electrificación y el hidrógeno.
“Recuperar la autosuficiencia energética es recuperar oportunidades para Colombia, para su industria, sus regiones y sus ciudadanos. Significa incorporar nuevas reservas, incrementar la producción de petróleo y gas y fortalecer toda la cadena de valor que hace posible el desarrollo de los hidrocarburos”, explicó el presidente ejecutivo de Campetrol, Nelson Castañeda.
Destacó que cada proyecto moviliza equipos, tecnología, transporte, mantenimiento, servicios especializados, genera empleo de calidad, dinamiza las economías regionales y aumenta los ingresos de la Nación y las regalías que llegan a los territorios.
Le puede interesar: Politécnico Grancolombiano lanza 10 cursos gratuitos para impulsar negocios en Norte de Santander
Los cuatro escenarios
Cada escenario asocia una de tres trayectorias: renacer, dinámico o marchitamiento, y representa realidades fiscales y de autosuficiencia muy distintas:
- Transición Lenta (TL): asociada a renacer. Sólida producción de petróleo y gas gracias a resultados exploratorios exitosos y al desarrollo de recursos convencionales, no convencionales y de costa afuera (offshore). Por su parte, las tecnologías limpias avanzan despacio y las restricciones climáticas globales son débiles. Aporte fiscal: es el escenario que más recursos genera para el Estado, con un valor (2025–2050) de $695 billones.
- Coexistencia (CE): asociada a dinámico. Desarrollo simultáneo y armónico de los hidrocarburos y de las tecnologías limpias mediante una política sectorial predecible y consensos sobre la transición energética. La producción de hidrocarburos, especialmente gas y costa afuera, se mantiene dinámica. Aporte fiscal: se estiman $276 billones.
- Pérdida de Autosuficiencia (PA): asociada a marchitamiento. La producción de hidrocarburos cae aceleradamente debido a la declinación de los campos productores, trabas regulatorias o sociales y la ausencia de nuevos descubrimientos, limitándose exclusivamente a explotar las reservas existentes. Colombia pasa a depender de importaciones costosas de gas natural licuado (LNG) y combustibles líquidos. Aporte fiscal: proyectado en $207 billones.
- Transición Rápida (TR): asociada a marchitamiento. La producción declina rápidamente, pero las tecnologías renovables, la electrificación, el almacenamiento y el hidrógeno despegan con gran fuerza por políticas de descarbonización estrictas y costos tecnológicos reducidos. El país enfrenta serios desafíos de autosuficiencia y una dependencia parcial de las importaciones. Aporte fiscal: es el escenario con menores ingresos públicos, por $162 billones.
Según el comité, el análisis fiscal muestra la magnitud de lo que está en juego. Entre los escenarios extremos existe una diferencia de $533 billones. Aseguró que, dependiendo de la trayectoria que siga el sector, los recursos disponibles para atender prioridades sociales podrían ser hasta ocho veces mayores.
“Desarrollar el potencial que tiene Colombia en petróleo y gas podría multiplicar por ocho los recursos disponibles para financiar inversión social. Por eso, desde el sector proponemos una agenda de crecimiento que priorice la reactivación de la exploración, el desarrollo de nueva oferta local, y las condiciones que permitan atraer y mantener la inversión”, apuntó Pearl.
De esta manera, de acuerdo con el líder gremial, se garantizará la seguridad energética, contribuirá a la estabilidad fiscal y generará los recursos que el país necesita para avanzar en su reconstrucción y desarrollo.
El informe resalta que las comparaciones de los escenarios no sugieren cómo debería gastar el Estado esos recursos, sino dimensionar las implicaciones de las decisiones.
Lea también: ¿Qué pasará con la suspendida ruta de Satena entre Cúcuta y Tibú? El presidente de la aerolínea responde
Gas natural: producir más para reducir la dependencia
El gas natural representa el reto energético inmediato del país por su importancia para los hogares, la industria, el comercio y el respaldo de la generación eléctrica. En un escenario de pérdida de autosuficiencia’, las importaciones podrían atender cerca del 65% de la demanda de gas en 2035 y alrededor del 98% hacia 2045. Una mayor dependencia externa puede aumentar la exposición del país a precios internacionales, costos logísticos y volatilidad de los mercados.
Las importaciones seguirán siendo una herramienta necesaria para complementar el abastecimiento, pero no deberían convertirse en sustituto estructural del desarrollo responsable y competitivo de los recursos nacionales. El reto es construir un portafolio de oferta que combine producción local, infraestructura e importaciones, con visión de largo plazo.
“Con las decisiones adecuadas, el sector de hidrocarburos puede alcanzar un valor agregado cercano a los $105 billones y continuar generando inversión, regalías, impuestos y recursos fundamentales para el desarrollo del país”, manifestó la presidenta de Naturgas Luz Stella Murgas.
El futuro energético se decide hoyEl estudio identifica una ventana crítica entre 2029 y 2032. Las reservas probadas actuales se vuelven marginales hacia 2035 y la trayectoria posterior dependerá de la capacidad de convertir oportunamente recursos contingentes, prospectivos y descubrimientos costa afuera en nuevas reservas y producción.
Esto significa que los proyectos que sostendrán la oferta de la próxima década requieren decisiones, inversión y ejecución desde ahora.
Lea aquí: Con feria binacional, Cúcuta busca ser actor en la reconstrucción de Venezuela
La diferencia entre escenarios es significativa. Para 2040, la brecha de producción puede alcanzar 915.000 barriles diarios de petróleo y 2.834 millones de pies cúbicos diarios de gas. Retrasar la entrada de proyectos no necesariamente desplaza la misma producción hacia el futuro: parte de esa oportunidad productiva puede perderse de manera permanente.
Para el director Ejecutivo de Acipet Oscar Ferney Rincón, “la industria energética es fundamental para el crecimiento y desarrollo de Colombia. Su aporte fiscal genera recursos esenciales para que el Estado pueda atender las necesidades de los colombianos y avanzar frente a los retos sociales y económicos del país”.
El estudio evidencia que el principal desafío no es únicamente geológico. Colombia necesita condiciones que permitan transformar sus recursos en reservas y producción: reglas claras y estables, señales competitivas para la inversión, licenciamiento ambiental eficiente y riguroso, seguridad en los territorios, infraestructura, coordinación institucional y prevención y gestión oportuna de la conflictividad social.
La agenda de acción plantea reactivar la exploración y los contratos de exploración y producción (E&P); recuperar señales de inversión y estabilidad fiscal; asegurar la entrada oportuna de los proyectos de gas natural y costa afuera; avanzar, con rigor técnico, en el desarrollo de yacimientos no convencionales; y fortalecer la gestión territorial, el orden público y la legitimidad social.
“Los escenarios muestran que las decisiones que tomemos hoy definirán nuestra capacidad de garantizar energía suficiente, confiable y competitiva. El país necesita conocimiento, exploración, diversificación y complementariedad para construir una verdadera seguridad energética”, indicó el presidente de Acggp, Jaime Checa Jiménez.
Colombia tiene los recursos. El reto es convertirlos en oportunidades para su gente: en energía, inversión, empleo de calidad, ingresos fiscales y desarrollo regional.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion
