“¿Te acuerdas cuando estábamos pequeños?”. Esa es la pregunta con la que Holman se presenta en sus redes sociales. Una frase sencilla, pero poderosa, capaz de llevar a cualquiera de regreso a una de las etapas más especiales de la vida: la infancia. Desde allí construye su contenido, entre humor y memoria, no solo para cumplir los sueños de su niño interior, sino también para conectar con otros adultos que todavía conservan vivo a ese pequeño que alguna vez fueron.
Hollman Stit Becerra Torres, mejor conocido como Holman Becerra, nació hace 29 años en el municipio de San Pablo, al sur de Bolívar. Fue un niño criado en la cotidianidad de Canaletal, un corregimiento donde jugaba con sus amigos en el patio de las casas o en la calle. “Yo agradezco haber crecido en el pueblo. Jugando a la cocinita, al sancocho en el patio de mi casa, a la lleva, al escondido, al corre corre, que eran los juegos antes de que llegaran los iPads”, recuerda.
Holman cuenta que su abuela preparaba empanadas rellenas de arroz y él era el encargado de venderlas junto con sus primas por todo el pueblo. Era un niño risueño, recursivo, ingenioso, que solía soñar despierto y en grande.
“Mi infancia estuvo llena de juegos, y jugar se sentía como una película. Eso nos obligaba a crear. Recuerdo, por ejemplo, cuando uno, bien latinoamericano, veía esas cosas de los gringos: la casa del árbol, vender limonada, la venta de garaje. Yo crecí con esa ilusión de poder hacer una casa en el árbol en el patio de mi abuela e intentábamos hacerla con lo que teníamos. O hacíamos pudines de barro; es decir, la típica infancia de los millennials”.
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Todo ese mundo mágico de historias y espacios para dejar volar la imaginación agudizó su talento más innato: la creatividad, que junto a su carisma le permitió, poco a poco, abrirse campo en la escena digital, un universo donde Holman sí que resulta auténtico.
Para entender ese paso hay que regresar al año 2010, en pleno auge de los youtubers, aquellos jóvenes que solían grabarse hablando de diversos temas o haciendo cualquier actividad. Para ese entonces, Holman ya vivía en Cartagena, tenía 13 años y muchas ganas de convertirse en youtuber.
“Para el 2010 yo veía a estos youtubers y decía: ‘Yo quiero ser un youtuber’. También veía todos esos programas de Disney y pensaba: ‘Yo quiero estar algún día en televisión’. Uno soñaba con eso. Honestamente, yo soñaba con ser famoso, pero no cualquier famoso: yo quería estar ahí, en la televisión, en lo que estaba viendo. En vez de ser Hannah Montana, yo quería que fuera Holman Montana, y crecí con esa ilusión”, confiesa.
Al principio no fue fácil. Aunque Holman se atrevió a dar sus primeros pasos como youtuber y empezó a crear contenido para su canal, la inseguridad tocó a su puerta y lo llevó a renunciar momentáneamente a ese sueño.
En ese proceso, estudió Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma y también decidió formarse en teatro, como una posibilidad de acercarse al mundo de la televisión. Sin embargo, los obstáculos que encontró en la industria lo llevaron a hacer una pausa en ese plan.
Holman apostó entonces toda su energía a la creación de Mif, una marca de skincare y maquillaje que le permitió formarse y proyectarse como empresario.
Llegó a pensar que, con su emprendimiento ya consolidado, tenía su vida resuelta. Sin embargo, los planes cambiarían significativamente. “Yo estaba atravesando un proceso difícil y, casualmente, escuché una prédica en la que se invitaba a entregar todos nuestros problemas a Dios, y eso hice. En ese momento tan duro de mi vida, después de ahí, todo empezó a ir muy bien”.
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Así empezó Holman Becerra en el mundo de las redes sociales
Fue una de sus mejores amigas, María Camila Torres, quien lo animó a compartir sus “locuras” en redes sociales. “Ella me decía: ‘¿Y si esas locuras que tú subes en Close Friends, o esas cosas que tú haces por nosotros cuando estamos en confianza, las subes en público? Te harías muy viral’. Yo escuché esa vocecita y luego entendí que era una vocecita divina, porque las personas tenemos la capacidad de transmitir mensajes guiados por Dios. Así empecé a subir mi contenido público, con mucho miedo y con muchas dudas”, recuerda.
Y es que no la tenía fácil. Para ese entonces, Holman Becerra había consolidado un perfil como empresario, y la comedia parecía no tener lugar o no ser compatible con esa imagen. Aun así, grabó su primer video bajo la tendencia del “Get Ready With Me” (arréglate conmigo), inspirado en una salida a comer mojarra con patacón.
“Cuando me lanzo a redes, mi video se hace viral en TikTok, conecta con la gente y las personas descubren una personalidad diferente a la que ya veían en los videos de Mif, cuando promocionaba mis productos”, cuenta.
Así, desde marzo de 2023, Holman Becerra se lanzó de lleno a crear contenido para redes sociales y empezó a abrirse paso con autenticidad, innovación y creatividad. “Mi contenido lo defino con esa frase que la gente suele usar: ‘Sí soy, sí eres, sí somos’, porque es lo que más me comenta la gente y la razón por la que comparte mis videos”.
Hoy, Holman Becerra suma una comunidad digital de más de un millón de seguidores. Su emprendimiento es la creación de contenido y está listo para seguir conquistando audiencias, no solo en redes sociales, sino también a través de plataformas de streaming.
En cinco años se visiona siendo papá, construyendo la casa de sus sueños -esa que muchas veces deja ver en sus videos, con piezas de arte gigantes- y liderando una agencia de marketing que, en el futuro, pueda ayudar a otras personas a sacar lo mejor de su potencial y de sus talentos.
Recibe el cariño de la gente a diario. Cuando no está dedicado a la creación de contenido, le gusta empaparse de historia del arte, castillos y de la vida de personajes como Luis XVI o María Antonieta. Su creatividad siempre sale a relucir y hoy disfruta de lo que hace y le apasiona.
“Yo hago sentir a las personas en un lugar seguro de sus recuerdos, y eso es lo que a mí me llena”, finaliza con una sonrisa.
Tomado de El Universal.
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