En los años posteriores, Brugés vivió en Cuba y México, donde rehizo su vida antes de regresar a Colombia tras atravesar dificultades personales y laborales. Su retorno fue el punto de partida para un nuevo tipo de vínculo con su expareja.
Según relató Gómez, fue ella quien le ofreció quedarse en su casa al regresar al país, un gesto que marcó el inicio de la convivencia actual. Desde entonces, ambos han construido una relación que describen como de apoyo mutuo.
“De compañeros, de amigos… nos acompañamos, nos ayudamos. Él está pendiente de mí y yo de él”, explicó la actriz, al referirse a la dinámica que hoy mantienen.
La hija de ambos, Camila Brugés, también ha manifestado su tranquilidad con esta nueva etapa familiar, al considerar positivo que sus padres no estén solos.
Gómez también recordó que la separación fue una etapa emocionalmente difícil. Reconoció que sufrió profundamente y que en su momento vivió el duelo de manera reservada. “Lloré mucho”, dijo, al explicar que evitaba mostrarse vulnerable frente a su familia.
Hoy, la actriz vive en una finca en Guasca, Cundinamarca, tras haber pasado previamente por Sopó y Tocancipá, zonas que abandonó por la creciente urbanización. En su vida actual, comparte espacio con su expareja en un entorno rural más tranquilo.
Brugés, por su parte, se ha dedicado a un proyecto relacionado con el bienestar animal, enfocado en la producción de huevos bajo el modelo de “gallinas felices”.
Tomado de El Universal.
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