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Andrew Stanton, director y guionista de la película, explicó que la idea surgió de una observación simple pero poderosa: los niños necesitan imaginar por sí mismos, en lugar de que una pantalla les explique el mundo. Los juguetes, en esa lógica, representan una forma de juego activa y creativa. Una tableta, bien diseñada para capturar y retener la atención, opera bajo una lógica distinta: no invita a imaginar, sino a consumir.
El debate que abre Toy Story 5 no es nuevo, pero sí urgente. Tim Allen, voz de Buzz Lightyear, lo puso en perspectiva: cada generación ha enfrentado sus propias tensiones con nuevas tecnologías, desde la televisión hasta la radio. Lo que cambia es la velocidad y la profundidad con que estas tecnologías se instalan en la rutina de los niños. Allen mencionó algo que muchos padres reconocerán: su hija adolescente, acostumbrada a narrativas breves y rápidas, tiene más dificultad para mantener la atención frente a historias de larga duración.
¿Qué pueden hacer los padres con todo esto? La respuesta no es eliminar las pantallas, sino gestionar su presencia. Joan Cusack, voz de Jessie, dice que la película conecta con los padres que buscan equilibrar el uso de dispositivos con otras formas de juego, convivencia e imaginación. Ese equilibrio no llega solo, y tampoco llega con prohibiciones absolutas.
Los expertos en desarrollo infantil coinciden en que el juego libre, el que no tiene instrucciones ni pantalla de por medio, sigue siendo fundamental para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños.
Construir con bloques, inventar historias con muñecos, jugar en el parque sin un dispositivo cerca... todas esas experiencias activan la creatividad, la resolución de problemas y la capacidad de relacionarse con otros de maneras que el entretenimiento digital difícilmente replica.
Pero eso no significa que una tableta sea el enemigo. Lilypad, el personaje de la película, no fue concebida como villana, según Stanton, sino como una representación de una transformación real en la infancia. El problema no es la tecnología en sí, sino el espacio que ocupa cuando no hay nada más que compita con ella.
Tomado de El Colombiano.
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