Muy lejos del tranquilo inicio de la semana pasada, con el paso de los días la violencia volvió a recrudecer en Cúcuta. En apenas 11 horas se registraron tres hechos sicariales que dejaron un saldo de un hombre muerto y dos personas heridas.
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El caso más grave ocurrió en una vivienda ubicada en los alrededores de los tanques de agua del barrio Toledo Plata.
“Hasta el amanecer”, dijo un grupo de personas la noche del sábado, 25 de julio, antes de comenzar a consumir bebidas alcohólicas en una casa azul. Lo que parecía una jornada de celebración terminó convirtiéndose en una tragedia.
Mientras las horas pasaban y se vaciaban las botellas, la oscuridad de la noche dio paso al amanecer. Con la salida del sol también llegó la desgracia para Víctor Alfonso Noguera Sayago, sus amigos y sus allegados.
Hacia las 6:00 de la mañana de ayer, 26 de julio, cuando la rumba aún continuaba, la música fue interrumpida por la llegada de una motocicleta. En ella se movilizaban dos hombres que no eran invitados: eran sicarios.
Uno de ellos desenfundó un arma de fuego, se acercó hasta las rejas negras de la vivienda, ubicó a Víctor y le disparó directamente en la cabeza. Fueron por lo menos cuatro detonaciones que alcanzaron el objetivo, más aquellas que no conectaron.
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Tras varios segundos, el pistolero regresó a la moto y huyó junto con su cómplice con rumbo desconocido. Las risas se transformaron en gritos y la alegría dio paso a la desesperación.
Las personas que compartían con la víctima la vieron desangrarse rápidamente en el porche de la casa. Intentaron detener la hemorragia amarrándole una camiseta alrededor de la cabeza, de donde provenía la mayor cantidad de sangre. Sin embargo, esa no era la única herida: también había recibido un disparo en la axila izquierda y dos más en el tórax.
De inmediato lo trasladaron al Hospital Universitario Erasmo Meoz. Dos mujeres y un hombre lo cargaron fuera del porche mientras pedían ayuda a gritos: “¡Ayúdennos, por favor, se va a morir!”.
La escena era tan trágica como conmovedora. Para ese momento, quienes trataban de auxiliarlo ya estaban cubiertos de sangre. Minutos después, Víctor ingresó al centro asistencial; sin embargo, poco tiempo después los médicos confirmaron su fallecimiento.
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En Carora
Ocho horas antes, el estruendo de los disparos ya había alterado la tranquilidad del barrio Carora.
Hacia las 10:00 de la noche del sábado, un hombre fue atacado a bala en un hecho rodeado de hermetismo.
La víctima quedó inconsciente y gravemente herida sobre el suelo. Mientras algunas personas alertaban a las autoridades y ayudaban a trasladarla a un centro asistencial, otras prefirieron guardar silencio cuando los investigadores llegaron a realizar las pesquisas. Nadie vio nada. Nadie supo nada.
En El Callejón
La secuencia de hechos violentos comenzó a las 7:10 de la noche del sábado, en la avenida 8 con calle 4 del barrio El Callejón. Allí, la comunidad encontró tendida sobre un andén a Sandra Lobos Parra, de 46 años, quien había sido atacada a disparos.
Por fortuna, una patrulla de la Policía realizaba labores de vigilancia en el sector, por lo que los uniformados acudieron rápidamente al lugar y la trasladaron a un centro asistencial.
La mujer fue sometida a cirugía debido a las tres heridas de bala que sufrió: dos en el brazo izquierdo y una en el tórax. Todos los proyectiles presentaron orificio de entrada y salida. Según se conoció, logró ser estabilizada.
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