El control interno en cualquier entidad del Estado es garantía de cumplimiento de las metas, obras y proyectos de ese organismo. Si no existe, trabaja a medias, o de existir y no cumplir sus funciones, se violan principios de autocontrol, autorregulación y autogestión para minimizar los riesgos en la administración pública.
Con base en estos parámetros, la Contraloría Departamental publicó un informe sobre cómo está el sistema de control interno en Norte de Santander, a 30 de junio de 2017.
Entre los hallazgos se resalta que el 31 por ciento de las entidades objeto de control no tiene oficina de control interno constituida, ni un responsable dedicado exclusivamente al sistema de control interno.
De las 40 alcaldías de Norte de Santander, 36 por ciento no tiene oficina de control, y esta función la encargan a servidores de la administración como el alcalde, los secretarios de gobierno o planeación. Y el 5 por ciento tiene la oficina constituida, pero sin titular.

Entre ellas están las alcaldías de Labateca, Toledo, La Playa de Belén, Salazar de las Palmas, Ragonvalia, Mutiscua, Gramalote, Chinácota, Convención, Herrán, Puerto Santander, Villa Caro, El Zulia y Durania.
Así mismo, las ESE de Herrán y La Playa, el hospital mental Rudesindo Soto y el Centro de rehabilitación cardioneuromuscular.
Adicionalmente, el 51 por ciento de los entes territoriales tiene su ente de control interno legalmente formado; sin embargo, están en proceso de nombrar los funcionarios responsables, y 8 por ciento de las alcaldías no ofreció información.
Las alcaldías de Pamplona y El Tarra se encuentran en el primer caso, mientras que Lourdes, Bucarasica y Bochalema, no entregaron en su momento la información.
El problema empeora con las empresas de servicios públicos, entes de deporte, concejos y personerías.
Solo 14 por ciento tiene conformada la oficina de control, y el 32 por ciento no. Las demás están en proceso de formación. La situación se agudiza por el hecho de que el 54 por ciento ni se tomó la molestia de ofrecer la información a la Contraloría.
El modelo Meci
El Modelo Estándar de Control Interno (Meci) mide cinco factores: entorno de control, información y comunicación, direccionamiento estratégico, administración del riesgo y seguimiento, en una evaluación que hace el Departamento Administrativo de la Función Pública.
Sobre este aspecto, el informe precisa que 41 por ciento de los organismos muestra falencias en la implementación de este modelo, y no alcanza los estándares establecidos.
En su mayoría, la ubicación de las entidades las deja en un nivel intermedio, con puntajes que oscilan entre 64.62 y 37.92 sobre 100.
“El 31 por ciento de las entidades en la vigencia 2016 fueron calificadas por la Contaduría General de la Nación en el nivel satisfactorio en su Sistema de Control Interno Contable. Se destacó el alto índice de entidades que no reportaron información a la Contraloría Departamental: 26 por ciento y al Departamento Administrativo de la Función Pública, 22 por ciento”, detallan las conclusiones del informe.
