En Ocaña, Tibú y el área metropolitana de Cúcuta se ordenó el reforzamiento de todas las operaciones militares y de policía, así como de la inteligencia, con miras a neutralizar el accionar del narcotráfico y las bandas criminales.
La decisión se adoptó en el más reciente consejo de seguridad departamental, que contó con la presencia de los representantes de las fuerzas militares y de Policía, así como de Fiscalía, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Secretaría de Gobierno departamental y Cuerpo Técnico de Investigación.
Edgar Pallares, secretario de Gobierno del departamento, indicó que una de las causas generadoras de homicidios en el departamento tiene que ver con el narcotráfico, “de ahí la determinación de atacarlo con mayor intensidad, pero basado en planes articulados Ejército-Policía-Fiscalía”.
El funcionario manifestó que la ofensiva también va dirigida a contener el contrabando y el secuestro, no obstante haberse logrado una reducción global del delito de 18 por ciento en Norte de Santander.
El único delito que repuntó fue el secuestro, dijo, básicamente por los casos registrados en la provincia de Ocaña, indicó Payares.
Agrego que la cifra más o menos aproximada que se tiene de la participación de venezolanos en el delito es del 11 por ciento.
Tras hacer una evaluación del territorio en el que operaban las Farc, Pallares indicó que se han presentado unos reacomodamientos que aprovecharon las bandas criminales para controlar rutas de narcotráfico y de contrabando.
No obstante, de 3 mil soldados y Policías que hacían presencia en el departamento, se pasó a 8 mil en 2017.
Los casos de Ocaña y Tibú, donde se ha visto un recrudecimiento del homicidio en el sector rural en los últimos meses, tendrán tratamiento especial para evitar que se siga produciendo derramamiento de sangre, dijo.
Esto implica coordinar mejor la acción de la fuerza pública, por cuanto el sector rural es de competencia del Ejército y en este sentido es es más difícil mayor cobertura.
