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Del sur de América a Cúcuta: la ruta de la ketamina, clave en la producción de drogas sintéticas
Este anestésico es utilizado ilegalmente en la producción de estupefacientes, especialmente el tusi.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 23 de Agosto de 2026

Por el sur del país, específicamente desde la frontera con Ecuador, a Colombia está entrando una nueva droga sintética cada vez más frecuente en ambientes juveniles y de fiesta que está acechando a Norte de Santander: la ketamina.

Este medicamento funciona como anestésico de efecto rápido que en el ámbito legal es utilizado en la medicina, y en la veterinaria, para procedimientos menores en humanos y como tranquilizante en animales.


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Sin embargo, al excederse en su consumo suele causar alucinaciones y sensación de relajación y bienestar. El Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas de Estados Unidos advirtió que las personas que toman ketamina pueden experimentar cambios en la forma en que perciben la realidad, incluidos sentimientos intensos de disolverse en su entorno o estar completamente desconectados de este.

En la parte médica, la ketamina es recetada por profesionales para quienes sufren de depresión, sin embargo, por su fuerte efecto está lejos de ser una prescripción común, y en cambio es reservada para personas que han probado numerosos antidepresivos convencionales y no han visto mejoría en su estado, según informó el Hospital Internacional de Colombia (HIC).

El doctor Gabriel Rincón Clavijo, médico especialista en toxicología clínica, aclara que esta medicina es de uso intrahospitatalario. “Se usa como anestésico disociativo. Genera como un desdoblamiento en el ser humano, para mantenerlo sedado, en un momento pausado, tranquilo”, menciona.


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Y es que, a diferencia de los antidepresivos, la ketamina actúa sobre el neurotransmisor más abundante en el cerebro, generando efectos de bienestar apenas en 24 horas. “Para personas que llevan años sin sentir alivio, ese cambio puede ser profundamente significativo”, señaló la HIC en referencia a la fácil adicción que se puede desarrollar en sus consumidores.

En el mundo criminal, esta sustancia está siendo mezclada con otras drogas. “Crean esa dependencia de los neurotransmisores que al ser tocados de una manera muy potencial genera efectos eufóricos, una acción psicodélica”, explica Clavijo.

El profesional también aclara que esta sustancia es usada como potenciador. Con su experiencia ha logrado establecer que el mundo del consumo de estupefacientes funciona en forma de escalera ascendente, donde los sujetos empiezan probando sustancias naturales, pero una vez se adaptan, este consumo ya no le genera los efectos con la misma intensidad y, entonces, recurren a drogas sintéticas cada vez más fuertes.


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La ruta

Numerosos reportajes internacionales han logrado establecer una posible ruta de llegada de este anestésico desde el sureste asiático. De acuerdo con el Reporte Mundial de Drogas de las Naciones Unidas emitido este año, el tráfico de la ketamina se habría intensificado desde hace dos décadas desde Tailandia, Indonesia, Filipinas, Malasia, entre otros, con un gran rol en la desenfrenada vida nocturna de estos sectores, ganando popularidad.

Con la globalización, se generó un interés especial en este anestésico que, según el reporte, es producido legalmente en India y desde allí exportado a Alemania, donde transita lícitamente al no ser considerado un narcótico sino un producto medicinal.

De allí es traficado en forma de contrabando, por pasos ilegales a Países Bajos, desde donde se lleva a otras naciones europeas. Pero Insight Crime sostiene que a Europa también está llegando ketamina fabricada en Sudamérica, especialmente en países como Chile.

Y es que, una característica curiosa de esta sustancia es que está siendo producida en el sur del continente y desde allí está siendo llevada hacia los países del norte, sin que Colombia sea la excepción.

Un dato de las Naciones Unidas ha demostrado el auge evidente en el uso de esta sustancia en diferentes países del continente americano. Entre 2021 y 2025 se lograron incautaciones en 20 naciones, una cifra que ha crecido exponencialmente en periodos de la misma duración anteriores (16 países entre 2016 y 2020, 11 entre 2011 y 2015).


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La investigación estableció que el principal tráfico de esta sustancia se da por la costa pacífica de Sudamérica, siendo Arica (Chile) y Tacna (Perú) los principales puntos de tráfico, de tres formas: aérea, marítima y terrestre, siendo esta última la más frecuente.

Aunque la ruta que abastece Colombia no sale de allí, sino desde Ecuador, donde no se descarta la participación de Los Lobos, un importante grupo criminal ecuatoriano. De Quito, la droga es trasladada a Ipiales, Nariño.

Según registros de prensa, el modus operandi es bastante claro, las bandas delincuenciales detrás del tráfico pagan cantidades tan bajas como 50 dólares ecuatorianos (poco más de $150.000) a personas para que hagan encomiendas, trasladando cajas selladas repletas de ketamina, hasta pasos irregulares en la frontera con Nariño, con la advertencia de tomar rutas con baja presencia policial, una vez allí, la droga entra a Colombia por trochas.

El precio por frasco varía, dependiendo de la cantidad y la temporada, sin embargo, un valor estimado es que un frasco de 100 mililitros cuesta alrededor de $400.000, y un litro puede llegar a los cuatro millones de pesos.

Es por eso que las incautaciones en la frontera con Ecuador son millonarias, al enviar esta sustancia en altas cantidades. Este año, se han propinado golpes con los cuales se frenaron envíos con 16.000, 53.500 y, la más alta, 96.900 mililitros, teniendo esta última carga un valor de hasta $400 millones.

Sin embargo, no todas las encomiendas son incautadas y sobre las que pasan, se ha podido establecer una ruta clara que atraviesa el territorio colombiano.


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El primer punto de alto flujo es Pereira desde se parte hacia los dos mercados principales: Medellín y Bogotá. Además, el camino de esta sustancia cruza al nororiente afectando a Bucaramanga y ahora a Cúcuta, donde está apareciendo en el mercado.

La vía Bucaramanga - Cúcuta, especialmente, en jurisdicción de Pamplona, se ha vuelto un punto de referencia para los decomisos, puesto que ya van dos en lo que va del presente año.

El más reciente fue a principios de marzo, cuando un hombre fue capturado viajando en un vehículo de servicio público con una maleta en la que llevaba 108 frascos de ketamina.

La incautación más grande se dio en febrero, de forma similar, en una maleta que pertenecía a un hombre de 68 años de edad, quien había empacado 930 frascos de esta sustancia.

En ambos casos, los portadores fueron capturados por porte y tráfico de estupefacientes, porque el principal uso ilegal de la ketamina es la producción de drogas sintéticas.


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Para mezcla

Insight Crime explica que el auge del tráfico de ketamina se explica en su importancia para la elaboración de tusi, entre otras drogas adictivas ilegales. Originalmente, esta droga polvorienta de color rosado debe su nombre al compuesto 2-CB, por su pronunciación en inglés; sin embargo, su fabricación actual, especialmente en Cúcuta, es distinta y rara vez incluye 2-CB.

Inicialmente, la sustancia era puramente este compuesto, al cual se le añadía un colorante rosado, para que tomara este característico color, su llegada a Colombia se dio en Bogotá, sobre el 2010, y rápidamente se convirtió en una droga mucho más costosa que la cocaína. Sin embargo, en cuestión de 10 años se popularizó y empezaron a aparecer alternativas más baratas, pero también mucho más austeras.

En ese aspecto se dejó de utilizar el 2-CB, y la base pasó a ser la cocaína, misma que es mezclada con ketamina para obtener el efecto anestésico y finalmente el colorante.

Esto no es extraño en las calles cucuteñas, donde cada vez es más frecuente que los “cocineros” agreguen y mezclen todo tipo de elementos a las drogas para que produzcan efectos más fuertes en los consumidores, sin importar poner en riesgo su salud.


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