La Asamblea General de la ONU adoptó una resolución sobre la lucha contra el acoso sexual y la violencia contra las mujeres, aunque Estados Unidos intentó suavizarla en vano, sobre todo en lo referente al aborto y la planificación familiar.
La administración de Donald Trump intentó retirar de esta resolución no vinculante las menciones sobre el acceso a los servicios de salud reproductiva, el aborto seguro o el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre cuestiones vinculadas a su sexualidad.
En una votación solicitada por Washington, 130 países votaron a favor del mantenimiento de dichas menciones en el texto, 31 se abstuvieron y solo uno voto en contra: Estados Unidos. La resolución fue aprobada en su totalidad por consenso por la Asamblea General.
Francia y Holanda están en el origen de las negociaciones sobre esta resolución que, por primera vez tras la emergencia del movimiento #MeToo, menciona la lucha contra el acoso sexual.