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Racionamiento eléctrico paraliza la economía de Venezuela y empresas pierden casi la mitad de sus horas operativas
Los cortes de energía sin programación afectan la producción, el comercio y a los pequeños negocios en Venezuela, mientras gremios advierten sobre millonarias pérdidas y exigen inversiones para recuperar la estabilidad del sistema eléctrico.
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Efecto Cocuyo
Efecto Cocuyo
Domingo, 23 de Agosto de 2026

El racionamiento eléctrico en Venezuela golpea con fuerza la economía regional para agosto de 2026, denuncian gremios en el país. Los cortes de energía sin aviso ni programación paralizan o reducen las jornadas de trabajo en estados como Zulia, Sucre y Anzoátegui. De acuerdo con Miguel Amendolara, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Cumaná, esta inestabilidad obliga a los comerciantes a asumir altos costos en plantas eléctricas, combustible y reparación de equipos dañados.

Amendolara aseguró que a la semana en Cumaná, capital de Sucre, pueden perderse alrededor de 15 horas productivas debido a las interrupciones del servicio eléctrico, mientras que en el eje de Paria la cifra asciende a 35 horas semanales de inactividad. Al mes la entidad perdería hasta 140 horas de producción, lo que impacta directamente a negocios y empleados.

A esto se suma la escasez de agua que afecta a los sucrenses desde hace seis meses, tras una obstrucción y derrumbe en el túnel de trasvase Guamacán a finales de febrero de 2026, atribuido a un evento sísmico.

“En Cumaná ya hay sectores donde están poniendo el agua por 48 horas y luego hay una interrupción de cinco días. En Sucre el problema de la electricidad es más acentuado hacia el eje de Paria, de Cariaco hacia Güiria, todo lo que es esa parte de la mitad del estado hacia el este. Aquí en Cumaná los cortes han sido más pequeños, pero no escapamos de la realidad. Hay cortes que son en la mañana, otros en la tarde y otros nocturnos, pero en el eje de Paria los cortes son mayores: hablamos de siete u ocho horas diarias”, dijo Amendolara a Efecto Cocuyo en entrevista telefónica.


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El 18 de agosto la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) presentó los resultados de su Encuesta de Coyuntura Industrial y advirtió que, durante el segundo trimestre de 2026, la falta de suministro eléctrico paralizó casi la mitad de las jornadas operativas de las empresas a nivel nacional. Estas reportaron haber pasado al menos 214 horas sin luz de las 488 laborables del trimestre (un 43,9 % del tiempo de trabajo). El estado Zulia encabeza la crisis con un total de 333 horas, le sigue la región de Los Andes con 295 y luego la región Centro-Occidental con 263 horas. La capital no escapa del racionamiento y allí se registraron 82 horas sin electricidad.

“Es impredecible, no hay un calendario y no existe un plan. No nos podemos planificar porque los cortes no son programados y no nos informan tampoco. ¿Qué sector económico puede evolucionar, crecer o desarrollarse sin energía? Ninguno. En ninguna parte del mundo una ciudad progresa sin energía electricidad. Nuestro aparato productivo no soporta una interrupción eléctrica más, es inviable”, expresó Amendolara.

El impacto en las pequeñas empresas

La crisis eléctrica en Venezuela no es nueva y se ha ido agudizando en las últimas décadas. El colapso del sistema de energía viene alertándose desde el 29 de abril de 2008, cuando medio país se apagó durante un promedio de cinco horas. En ese entonces, la prensa venezolana informó que al menos 13 estados habían quedado sin servicio de electricidad. Once años después, un evento de mayor magnitud dejó a casi todo el territorio nacional en penumbras. Se trató del apagón de 2019 ocurrido por una falla en la central hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada al sur.

En lo sucesivo, el interior del país ha sido el más impactado por los cortes eléctricos. Tan solo en julio de 2022 un estudio del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (Ovsp) arrojó que 72,9 % de encuestados en 12 ciudades sufrió pérdidas o daños de electrodomésticos por los constantes apagones y bajones de luz, durante el primer semestre de ese año. A la fecha los problemas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no se han abordado de forma eficiente, tampoco han sido atendidos el deterioro progresivo de las plantas termoeléctricas, la falta de mantenimiento en las líneas de transmisión y la pérdida de personal técnico calificado.

En 2026, Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela, atribuyó el incremento de los racionamientos al aumento drástico de las temperaturas por la “emergencia climática global”. El 3 de agosto, Rodríguez anunció públicamente un plan para sumar 4.800 megavatios (MW) al SEN en lo que queda de año. Quince días más tarde, el 18 de agosto, se registró una protesta en el municipio Juan Antonio Sotillo de Anzoátegui, en la que vecinos de ocho sectores denunciaron haber pasado más de 13 horas sin suministro eléctrico.

Amendolara advirtió que los cortes perjudican severamente a las pequeñas empresas. Según Conindustria, existe una marcada brecha en el segundo trimestre del año: la gran industria en Venezuela creció 10,8 %, mientras que la pequeña se contrajo 5,4 % al no contar con el músculo financiero para adquirir y mantener grandes plantas eléctricas o enfrentar la presión tributaria.

Los pequeños negocios son quienes más sufren con las pérdidas directas en ventas por la caída de los puntos de pago, por ejemplo. Además, para muchos se vuelve complejo reponer la mercancía refrigerada que se daña por los apagones.

“Ya pedimos el cese del racionamiento eléctrico. Basta de soluciones paliativas. Lo que queremos son inversiones y soluciones definitivas. Hicimos una propuesta sobre la creación de un fondo para la recuperación energética, producto de las exportaciones petroleras. Que un porcentaje de eso lo destinen allí. Obviamente para el comercio y la industria una paralización por falta de energía eléctrica implica un costo. El sector terciario ha sido de los más afectados en las zonas centrales de Cumaná”, expresó Amendolara.


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Por otro lado, Conindustria ha solicitado un cronograma formal de racionamiento para poder planificar sus ciclos de producción y evitar pérdida de materias primas por cortes imprevistos. También plantean la necesidad de una “Ley Puente” de 3 a 5 años para aliviar la carga fiscal y simplificar trámites regulatorios.

Afectado el ciudadano de a pie

“¿Qué son las fábricas, qué son los comercios, sin su gente? Sin sus propietarios y trabajadores que son los que le dan vida a ese negocio. Sin ánimo ni energía porque han pasado toda una noche o mañana a oscuras, ¿con qué fuerzas van a ir a trabajar?”, apuntó Amendolara.

En Cumaná se han registrado múltiples protestas en los últimos dos meses por el acceso al agua y la electricidad. Además de las empresas, el ciudadano de a pie es el principal perjudicado.

“El Brasil es uno de los sectores afectados porque el agua llega cada cinco días y por 24 horas. El caudal no es tan fuerte, ni siquiera nos podemos bañar en regadera. Muchos tenemos que utilizar bombas para que el agua pueda llegar con fuerza y que necesitan electricidad para funcionar. Las cisternas llegan cada ocho días. En mi caso tuve que verme en la necesidad de comprar tres tobos de agua. Esto ha afectado el nivel de vida de todos”, dijo Renny Rondón, vecino del sector Brasil de Cumaná, a Efecto Cocuyo en entrevista telefónica.

En Cumanacoa, municipio Montes, Graciela Henriquez, de 57 años, asegura que la principal vía de sustento de su familia es interrumpida por el racionamiento de energía en la zona.

“Uno intenta organizarse, pero los cortes llegan a cualquier hora, de día o de noche, y duran seis o siete horas. Trabajo vendiendo empanadas y comida hecha en mi casa, y esto nos tiene ahogados: se me han dañado kilos de carne y queso porque la nevera no aguanta tanto tiempo apagada. ¿De dónde saco yo dinero para reponer eso?”, dijo Henriquez.

La luz es indispensable e innegociable para las sociedades modernas. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce el papel fundamental que juega el acceso a la electricidad para el progreso de un país en pleno siglo XXI. Amendolara insistió en que se necesitan inversiones reales, un plan de contingencia eficiente y soluciones definitivas que devuelvan la estabilidad y el desarrollo a las comunidades en Venezuela a corto y largo plazo. Finalmente, alertó que sin un suministro eléctrico confiable, el motor económico y social del país continuará sufriendo pérdidas significativas en los próximos meses.


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