Urgen acciones humanitarias
La presidenta de la Asociación de Madres del Catatumbo por la Paz e integrante de la Mesa de Víctimas de Norte de Santander, Carmen García, lamenta la situación que se vive en la región, donde más de 40 personas, entre menores de edad, jóvenes, adultos mayores y mujeres, han resultado afectadas en lo corrido del año.
“No se aprovecharon los acuerdos de paz para emprender el desminado humanitario y las consecuencias las sufren los labriegos. El Gobierno debería marcar esos territorios e iniciar detonaciones controladas para erradicar esos artefactos sin explotar, antes de que sigan causando más daño”, señala, al recomendar a los campesinos tener sumo cuidado al transitar por los caminos rurales.
Es imperativo consolidar zonas seguras que impidan que los territorios liberados vuelvan a ser contaminados de inmediato.
El Estado debe saldar la deuda histórica con las víctimas civiles que, tras perder sus extremidades, siguen esperando prótesis, rehabilitación y atención integral.
Como bien advierte el defensor de derechos humanos Edward Álvarez, la salvaguarda de la población civil exige acciones estatales urgentes, sostenibles y coordinadas.
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“El Catatumbo no necesita más diagnósticos ni promesas de escritorio; requiere la presencia inmediata de un Estado que limpie su suelo, proteja su cielo y sane a su gente”, recalca el defensor.
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