Los kioscos Vive Digital que están ubicados en la zona rural de los municipios de la región se han convertido en aliados fundamentales en los procesos de desarrollo productivo de las comunidades.
Estos puntos de conectividad que cuentan con solo cinco computadores, una impresora y un teléfono, lograron que cientos de personas de veredas alejadas de la ciudad conocieran lo que era la tecnología y además se capacitaran para hacer de esta herramienta una alternativa para mejorar.
Según Andrea Luna, jefe de proyectos de kioscos Vive Digital para el operador Skynet, el proceso de apropiación de las tecnologías en sectores alejados del casco urbanos de la región se ha incrementado y ha permitido generar un desarrollo en las comunidades.
En un reciente foro de casos de éxito se conocieron las iniciativas más significativas.
La red le dijo que su café no era adecuado
Acompañado por su hermano, Fidel Rodríguez, de la vereda El Silencio, en Villa Caro, se dio a la tarea de sacarle el mayor provecho a la recién llegada internet a su vereda. Con curiosidad se acercó al kiosco Vive Digital y descubrió que era una herramienta que no solo le facilitaba su vida académica si no que le podría mejorar la situación que vivían en su finca.
Desde hacía un tiempo, el café que cultivaban no parecía ser el más adecuado para su terreno, pues las plagas eran constantes y las cosechas se perdían. Entonces, a través de internet decidió averiguar qué variedad era la mejor para el clima de la vereda y descubrió que la variedad Castillo era la certada. Además, averiguó más sobre la técnica de cultivo, y hoy sus cafetales, los que dicen le darán sustento para su futuro, son prósperos.
“Si no hubiese sido por la internet, el mundo donde se encuentra de todo, estaríamos en las mismas. Somos campesinos, pero eso no quiere decir que no podemos acércanos a la tecnología y sacarle mucho provecho”, aseguró Rodríguez, estudiante de 16 años.
Asociación con formación virtual
Luego de varios años siendo víctimas de la guerra, en la vereda San Roque, en Sardinata se dieron a la tarea de recuperar el campo. Ana Belén Castellanos, integrante de la asociación agrícola y pecuaria Asocevi, cuenta que la llegada del kiosco Vive Digital fue una herramienta muy oportuna.
“Por muchos años hemos estado aislados de muchas cosas, pero nos hemos asociado y cuando nos preguntábamos qué hacer, llegó la internet a la vereda, y ha sido un gran impulso para nosotros”, dijo Castellanos.
Se han formado a través de cursos virtuales y así han podido solidificar su asociación que está integrada por 70 afiliadas de San Roque y veredas vecinas.
“Lo que no sabemos se lo preguntamos a la internet. Siempre nos saca de dudas”, dice jocosamente.
Con lo que han aprendido, dice, han mejorado los cultivos tradicionales de la vereda como el maíz, el plátano, la yuca y la ganadería. “A estos productos no les estamos dejando nada, los convertimos en arepas, harina, chicha y todo lo que en internet encontramos que se puede hacer. La comercialización también la fortalecemos así”, cuenta.
Postres con diseños vistos en la web
Rosa Helena Morantes, de la vereda Iscalá Norte (Chinácota) ya tenía idea del negocio, pero de lo que no tenía conocimiento era que internet podía llegar a impulsarle su negocio. Siempre ha sido poco curiosa por la tecnología, pero el día que se animó a ir a conocer qué era lo que había en el kiosco, sintió la misma pasión que despertaba en la vereda.
Le pidió a la instructora que le ayuda a encontrar todas esas herramientas que podían ayudar a su pequeño negocio, y así fue como encontró un sinfin de recetas que podría hacer con las frutas que había en la vereda.
“Todo lo que veo lo voy poniendo en práctica, y cuando no me sale, reviso a ver qué fue lo que hice mal. Hace dos años no lo pensaba, pero internet ha sido un gran impulso para mi negocio. A través de la redes sociales lo puedo dar a conocer”, aseguró Morantes.
La internet como ayuda ambiental
“Es impresionante la cantidad de personas que uno puede encontrar, que también quieren ayudar a preservar el medio ambiente” cuenta con asombro Francisco Leal, de la vereda Iscalá Centro (Chinácota).
Desde 2016, cuando tuvo ese primer contacto con el mundo cibernético que llegó a la vereda, no pensó en que este se convertiría en su aliado para intentar salvar el medio ambiente.
Pero se ha capacitado, y hoy dice que esto no solo le ha dejado una satisfacción personal, sino que además ya podido ayudar a su comunidad. Ya ha identificado esos lugares de deficiencia de árboles y ha hecho siembra, siembre basado en lo que puede encontrar en la web y que se adaptan a las necesidades que viven.
Hoy dedica dos horas al kiosco, tiempo que ocupa para compartir experiencias con otras personas a través de las redes sociales y otras veces para gestionar programas que ayuden a la comunidad.
“Internet nos trae éxito a las comunidades campesinas, esto nos acerca al mundo”, asegura Leal.
